
¿Defensa del estudiante o de la violencia? La bancada PC arremete contra la revisión de mochilas.
El Partido Comunista vuelve a su trinchera favorita: la de la impunidad. Apenas el Presidente Kast firmó los proyectos para devolver el orden a las aulas, la bancada del PC saltó a blindar el caos. Con el argumento de que se busca “cortar beneficios sociales”, los mismos que callaron ante las molotovs durante cuatro años, hoy pretenden frenar la revisión de mochilas y el endurecimiento de penas. Para el PC, parece que el “derecho” a portar armas en un liceo pesa más que el derecho a estudiar en paz.
El boicot de la ultraizquierda
No fallan. Cada vez que se intenta imponer orden y autoridad, el PC activa su maquinaria de obstrucción. Esta vez, su blanco es el plan de seguridad escolar que busca desarmar a los violentos. Según sus diputados, la iniciativa de Kast es un ataque a los “derechos”, ignorando olímpicamente que en los últimos años la violencia escolar escaló hasta el asesinato de inspectores y balaceras en los patios.
¿Beneficios sociales para delincuentes?
El argumento del PC es tan insólito como peligroso: acusan que el Gobierno quiere quitar beneficios a las familias de los estudiantes violentos. Lo que no dicen es que la propuesta busca responsabilizar a los padres por los actos criminales de sus hijos. Si un menor entra con una pistola a un colegio, hay una familia que falló, y el Estado no tiene por qué seguir subsidiando la crianza de quien pone en riesgo la vida de otros niños.
El doble estándar comunista
Resulta sospechoso que quienes exigen “educación pública de calidad” sean los primeros en saltar cuando se propone limpiar los liceos de delincuentes. Durante el gobierno de Boric, el PC fue cómplice del desplome de los liceos emblemáticos, permitiendo que las tomas y el vandalismo borraran el mérito. Hoy, desde la oposición, su estrategia es clara: mantener el conflicto vivo, aunque eso signifique dejar a los estudiantes honestos a merced de los violentos.
La seguridad no es negociable
A diferencia de la parálisis del pasado, el enfoque actual no acepta vetos ideológicos. La revisión de mochilas y el cambio al Código Penal son medidas de sentido común que la ciudadanía respalda masivamente. El PC puede gritar en el Congreso, pero la realidad en la calle es otra: los padres quieren que sus hijos vuelvan vivos a casa, no que el colegio sea una zona liberada para el activismo armado.
Para rematar…
La bancada comunista tiene que decidir de qué lado está: de los estudiantes que quieren progresar o de los grupos que usan el uniforme para encubrir delitos. Bloquear la seguridad escolar es condenar a la educación pública a la extinción. Chile ya eligió el orden; el PC sigue atrapado en el manual de las barricadas.