
El vacío legal: El costo oculto que pagan los padres que sí se hacen cargo de sus hijos
Mientras la política celebra leyes de pago, miles de padres y madres que viven con sus hijos enfrentan una “pensión invisible”. El sistema actual impone límites a quien paga, pero deja sin techo el gasto de quien cuida, generando una desigualdad que nadie quiere transparentar: el cuidador siempre termina pagando más.
La trampa del 50%: La realidad que la ley no ve
La teoría dice que ambos padres deben aportar equitativamente, pero la práctica es un golpe al bolsillo del cuidador. Mientras la justicia establece montos fijos para quien está fuera del hogar, quien tiene el cuidado personal asume los imprevistos: la enfermedad nocturna, el alza de la matrícula o el zapato roto.
Este es el costo del cuidado, un gasto que no tiene tope y que recae sobre el mismo hombro que ya carga con la crianza diaria. En Chile, hacerse cargo parece ser un negocio deficitario por culpa de una legislación que se quedó en el pasado.
Invisibilidad y abandono estatal
Durante años, el debate se ha centrado exclusivamente en el deudor. Si bien la persecución a los “papitos corazón” es necesaria, el Estado ha ignorado sistemáticamente el empobrecimiento de las familias monoparentales.
- El cuidador destina, en promedio, un 30% más de sus ingresos efectivos que el alimentante.
- El tiempo de cuidado no es valorado económicamente por los tribunales.
- Los límites máximos de pensión protegen al pagador, pero dejan desprotegido al niño frente a la inflación.
Basta de improvisar con la crianza
No basta con retener fondos de AFP o licencias de conducir. Chile necesita una reforma que entienda que la pensión no es un monto estático, sino un costo variable que hoy solo está asumiendo una de las partes. El abandono no es solo no pagar; también es dejar que el otro cargue con todo el peso económico del hogar.
Para rematar
La justicia no es solo cobrar; es equilibrar la cancha. Es hora de que el sistema reconozca que el cuidado personal tiene un valor y un costo que hoy están siendo ignorados. Un país que no protege económicamente a quienes crían, es un país que está hipotecando su futuro. Ya es hora de legislar con la realidad en la mano.