
Giro en la educación pública: Gobierno de Kast envía reforma para sepultar la “tómbola” del SAE e instaurar sistema mixto por rendimiento
En lo que se perfila como una de las batallas legislativas e ideológicas más intensas del año en el Congreso, el Gobierno del Presidente José Antonio Kast, a través del Ministerio de Educación, anunció formalmente el envío de un proyecto de ley para reformar de manera estructural el Sistema de Admisión Escolar (SAE). La iniciativa busca dar un giro radical al actual modelo de asignación centralizada implementado durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet —bautizado popularmente por la ciudadanía como la “tómbola”— para transitar hacia un sistema de carácter mixto que reponga el mérito académico como factor de ingreso.
La propuesta del Ejecutivo responde a un compromiso de campaña central y apunta directamente a corregir las distorsiones que, a juicio del oficialismo, destruyeron la educación pública de excelencia. Al reintroducir la selección por rendimiento, la actual administración busca desmantelar la lógica del azar estatal y devolverle a las familias el derecho a que el esfuerzo de sus hijos sea valorado al momento de postular a un colegio.
El regreso del mérito y los liceos emblemáticos
El pilar fundamental de la reforma establece que aquellos establecimientos educacionales catalogados como de “alta demanda” o con proyectos educativos de excelencia podrán seleccionar a un porcentaje de su matrícula utilizando como criterio el rendimiento académico previo de los alumnos. Con esta herramienta, el Mineduc pretende reactivar y rescatar la identidad de los liceos emblemáticos del país, los cuales vieron mermada su matrícula de excelencia tras la prohibición absoluta de seleccionar que impuso la Ley de Inclusión Escolar.
Además de la veta meritocrática, el texto legal ingresado por el Ejecutivo incorpora urgentes criterios de sentido común para resolver el drama de la dispersión familiar. El nuevo diseño del SAE priorizará con fuerza la reagrupación familiar, garantizando el derecho de los hermanos a matricularse en el mismo establecimiento. Asimismo, el proyecto mantiene y refuerza las cuotas de vulnerabilidad socioeconómica e introduce un factor de cercanía geográfica para beneficiar a los alumnos que residan en el entorno directo del colegio de su preferencia.
La inminente trinchera legislativa
La ofensiva del Gobierno de derecha ya comenzó a generar las primeras fricciones en Valparaíso. Desde la oposición de centroizquierda e izquierda se han apresurado en blindar el diseño original del SAE, acusando que la reinstauración de la selección por rendimiento académico volverá a segregar el sistema escolar chileno.
Sin embargo, desde las filas oficialistas apuestan a que el fuerte descontento ciudadano acumulado por años debido a las fallas operativas del software del SAE, sumado al drama de miles de familias que se quedan sin matrícula al inicio del año escolar, empujará los votos necesarios en el Parlamento. Con esta reforma, la administración Kast busca anotarse un triunfo político clave: devolver la autoridad a la gestión escolar y sepultar un algoritmo estatal que niveló hacia abajo el acceso a las aulas chilenas.