
El barril sin fondo: TVN cierra 2025 con pérdidas de $15 mil millones
La pantalla está en negro, pero los números están en rojo sangre. Mientras los chilenos se aprietan el cinturón, el “canal de todos” acaba de firmar una sentencia de ineficiencia: $15.529 millones en pérdidas solo en el ejercicio 2025. No es un bache temporal; es una hemorragia financiera sostenida por tus impuestos que arrastra años de mala gestión. La pregunta que la política no quiere responder ya es un grito en la calle: ¿Hasta cuándo seguiremos financiando un modelo que no conecta con nadie pero que lo paga todo Chile?
Una montaña de billetes quemados
El reporte financiero de TVN es una bofetada a la realidad económica del país. Los más de 15 mil millones de pesos en pérdidas cierran un 2025 para el olvido, profundizando una crisis que parece no tener techo ni dolientes. Mientras otros canales se adaptan a la era digital y sobreviven con presupuestos privados, el canal estatal sigue operando con una burocracia pesada y resultados que dan vergüenza ajena.
Tu impuesto en el set de grabación
Lo que muchos olvidan es que TVN es una empresa del Estado. Cada peso que se pierde en malas decisiones programáticas o sueldos inflados es dinero que sale del IVA del pan, del impuesto a la bencina y del esfuerzo de cada trabajador chileno. Es una transferencia directa de recursos públicos hacia un proyecto que ha perdido su relevancia cultural y, lo que es peor, su viabilidad económica.
Gestión en coma inducido
La crisis de TVN no es culpa de “la industria”, es culpa de la gestión. Por años, el canal ha sido utilizado como una caja de resonancia política más que como una señal de servicio público eficiente. El resultado es un canal que no compite en rating, no atrae publicidad suficiente y sobrevive gracias a los salvavidas financieros que el Gobierno de turno le lanza con dinero de todos los chilenos.
¿Llegó la hora de privatizar?
El debate ya no se puede postergar bajo consignas románticas de “soberanía comunicacional”. Cuando una empresa estatal solo genera deuda y no entrega valor real a la ciudadanía, la opción de la privatización deja de ser un tabú para convertirse en una solución lógica. ¿Es justo que el Estado siga siendo dueño de un canal quebrado mientras hay prioridades en salud y seguridad? Chile necesita respuestas, no más excusas en alta definición.
Mantener a TVN con respirador artificial le cuesta una fortuna a un país que tiene las prioridades en otra parte. Si el canal no es capaz de ser autosustentable, el modelo actual está muerto. O se privatiza para que compita con sus propios recursos, o se cierra la llave de una vez por todas. Basta de lujos televisivos pagados con el esfuerzo de la gente.