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¿Plata en la caja o más deuda? El truco de Grau para subir engañosamente el saldo fiscal

Cuidado con los aplausos apresurados. Aunque el Gobierno actual recibe una caja fiscal de US$ 3.600 millones, la realidad es un golpe de realidad financiera. Este aumento no se debe a una gestión eficiente de los recursos, sino a una agresiva emisión de deuda decidida y ejecutada bajo la administración de Gabriel Boric. Fue el exministro Nicolás Grau el principal responsable de esta maniobra: nos endeudó para dejar efectivo en la caja, una “herencia” que los chilenos tendremos que pagar con intereses.

El “espejismo” de los millones de Grau

La cifra suena bien en los titulares, pero la letra chica es demoledora. El aumento de los activos en la caja fiscal se explica casi exclusivamente por la decisión de la administración de Nicolás Grau de salir a pedir prestado de forma masiva antes de dejar el cargo. Es como celebrar que la cuenta corriente está llena porque el dueño anterior reventó la tarjeta de crédito justo antes de entregar las llaves.

La verdad en amarillo: Deuda pura y dura

El saldo de caja se relaciona directamente con masivas emisiones de deuda realizadas durante el cierre de la gestión anterior. Bajo el mando de Grau, el Fisco colocó instrumentos por un total de US$ 3.571 millones solo en el mercado local. Lo más grave es que US$ 2.412 millones de esa deuda vencen este mismo año 2026, dejando una presión financiera asfixiante para quienes hoy deben administrar el país.

Más deuda, cero holgura real

¿Significa esto que el sector público quedó en una posición sólida? Los expertos advierten que no. La gestión de Grau se limitó a cambiar deuda por efectivo, lo que momentáneamente “engorda” el saldo pero no mejora la salud financiera del país. Fue una operación de última hora para maquillar las cifras de una administración que, en el fondo, dejó un déficit fiscal del 0,3% del PIB solo en febrero.

Una gestión que hipotecó el futuro

Lo que indigna es la falta de transparencia en el relato. Mientras la administración de Boric y Grau presentaba estas cifras como un alivio, lo que hacían era emitir bonos que comprometen el presupuesto nacional. Depender de la deuda para mantener la caja operativa no es gestión, es irresponsabilidad financiera. Chile hoy despierta con dinero en la cuenta, pero con una factura gigante firmada por Nicolás Grau.

Celebrar un aumento en la caja basado en el endeudamiento es, en el mejor de los casos, un engaño. Chile no necesitaba más “creatividad” para inflar saldos antes de un cambio de mando; necesitaba una billetera ordenada. Tener dinero porque Grau pidió prestado no es un éxito, es un clavo más en la deuda que todos los chilenos pagaremos de nuestro bolsillo.